Bodegas

Marqués de Arviza es la segunda bodega más antigua de Rioja. Sus instalaciones datan del año 1874 y se levantan sobre calados de los siglos XVI y VII.

El edificio principal permaneció cerrado muchos años, durante los cuales sirvió de refugio para la multitud de vendimiadores que, llegados de diferentes lugares, venían a recoger la uva de la zona. Un gran incendio destruyó parte de las instalaciones e hizo falta una gran obra de reconstrucción y rehabilitación para hacer de la vieja bodega el lugar que es hoy día.

En estas obras se tuvo siempre presente la necesidad de mantener la disposición original de los edificios y calados, y se trabajó con sumo cuidado para mantener el patrimonio artístico como un legado de la historia riojana.

Cada uno de los arcos que componen estos pasadizos subterráneos, destinados a la elaboración y crianza de los vinos, representa un invierno de trabajo y dedicación y una obra de arte de la cual podemos disfrutar en la actualidad.

Todo ese esfuerzo es debido a las inmejorables condiciones térmicas que poseen para la crianza y almacenamiento de los vinos; guardando durante todo el año una temperatura constante de aproximadamente 14ºC.

El propósito de esta bodega es ofrecer vinos tintos de inmejorable calidad y gran personalidad; usando uvas procedentes de una selección de pequeños viñedos que muestran el carácter de las diferentes variedades de la región. Las uvas seleccionadas en la mesa de selección son prensadas en la bodega, seguidas de una fermentación en depósitos de hormigón, ideales para mantener la temperatura adecuada para este proceso.

Las galerías de piedra de sillería sustentadas por arcos fajones presentan unas condiciones de temperatura y humedad inmejorables para la crianza en barrica de nuestros vinos.